La inesperada sorpresa de Shakira a sus fans

La cantante colombiana ofreció un mini concierto gratuito a los trasnochadores que la esperaban en un bar de Wynwood.

La cantante colombiana Shakira ofreció de madrugada un mini concierto gratuito a los trasnochadores que la esperaban en un bar de Wynwood, un barrio de Miami, a los que cantó dos de las canciones de su nuevo álbum en Wynwood Yard, un bar al aire libre muy concurrido los fines de semana.

La artista, que el jueves había presentado canciones de su nuevo álbum, “El Dorado”, en un conocido bar de Miami, anunció a sus 45 millones de seguidores por Twitter que el viernes por la noche iba a dar una sorpresa en Wynwood Yard y que estuvieran atentos.

Shakira se presentó a la una de la mañana hora local (05.00 GMT), acompañada de una pianista llegada ex profeso desde Barcelona a la que identificó como “Laura”. El aviso corrió como la pólvora por las redes sociales y cuando la cantante apareció, el lugar estaba abarrotado. Había unas 1.200 personas, según Robyn Baltuch, director de eventos del The Wynwood Yard.

La cantante ha seguido utilizando Twitter para agradecer a sus seguidores el éxito de la convocatoria. “Aún me siento emocionada por la pasada noche”, ha escrito.

El aviso de Shakira a sus seguidores corrió como la pólvora por las redes sociales.

“El dorado”, el primer disco de la artista colombiana en tres años, se ha colocado en el número uno en 34 países, en pocas horas y en el mismo día de su lanzamiento, según su cuenta de Twitter.

“Número 1 en 34 países con El Dorado!!! Cómo puedo darles las gracias por todo lo que me dan?? Shak”, escribió la cantante en la red social.

Es el undécimo disco de estudio de su carrera y en él la artista aparece en portada emergiendo de una especie de baño lácteo rejuvenecedor.

“El Dorado es la inspiración. Me he podido reencontrar con ella cuando creía que se había escapado, cuando pensé que hacer canciones otra vez era una tarea casi imposible. Para ello, el apoyo de mi familia fue básico”, dijo la colombiana.

Fuente: La Vanguardia